Una receta gratis para todos: el poder de la prevención, la herramienta más eficaz para mantener la salud.
Es cada vez más que evidente y lógico que las decisiones que tomamos en la cotidianidad, en relación con nuestras costumbres y hábitos, tienen consecuencias en el tiempo. Atrás quedaron los tiempos en los que se le otorgaba a la genética un papel preponderante a la hora de determinar el devenir de la condición de salud y la longevidad de las personas. Hoy sabemos que, aunque es obviamente influyente, no existe por norma general una genética ganadora o perdedora y que son nuestras costumbres y hábitos los que, en gran medida, explican el éxito de quienes viven más años y con buena salud hasta el final.
En otras palabras, la forma en que nos comportamos en el día a día es determinante para nuestro perfil de salud a lo largo del tiempo, sirviendo como un factor modificador o favorecedor de nuestra mala tendencia genética.
El secreto es llegar a un equilibrio en que sepamos que mañana puede que no estemos, pero que si aún estamos, tenemos que hacer algo desde ya, conscientes de que es bueno reconocer, lo más pronto posible, la propia fragilidad humana, sin que ello suponga un desgaste ni impida una mínima planificación a mediano y largo plazo al respecto.
Seguir cotidianamente unos hábitos correctos nos da la posibilidad de contraer menos enfermedades a lo largo de los años, y por qué no decirlo, vivir más tiempo y más saludables hasta el final, pues no todas las enfermedades nos caen del cielo, sino que en su gran mayoría derivan de nuestro incorrecto modo de vivir.
Un punto de partida: consciencia y acción.
¿Por dónde empezar?
Arranque por reconocer cuál es su estado actual de salud, cómo son sus hábitos actuales, cuáles le conviene modificar y qué rutinas podría aplicar para ayudarse en este proceso.
Reflexione sobre:
- ¿Cómo afrontar sus propios lados “flacos”?
- ¿Cómo mejorar sus fortalezas?
- ¿Cómo corregir errores?
- ¿En qué está fallando consigo mismo?
Piense en cuál puede ser el plan para continuar en pro de una mejor salud, ahora y para toda la vida.
Revise con consciencia el plan para ayudarse a mejorar y preservar su salud.
¿Cree que necesita ayuda en este momento? No dude en buscarla. No aplace esta decisión.
Y, a la luz de lo que ya ha logrado comprender, pregúntese: ¿está usted dispuesto a tomar hoy las decisiones que años atrás no tuvo en cuenta?
Analice sus flaquezas, establezca prioridades, reconsidere sus habituales formas de actuar. Considere las estrategias que más le convengan y que va a aplicar de ahora en adelante, para el logro de una mejor salud y una mejor calidad de vida, tanto para usted como para los suyos.
¿Cómo va a incluir e integrar estos nuevos conocimientos en su vida diaria, para su provecho personal?
Recuerde:
- Este plan es para largo.
- Comience poco a poco.
- No se abrume tratando de hacer cambios bruscos ni todos al mismo tiempo.
- Vaya despacio, introduciendo nuevas prácticas que lo lleven progresivamente al objetivo planteado.
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Dale continuidad a tu plan de vida saludable.
Periódicamente, realice una evaluación de su progreso. No deje pasar el tiempo sin revisar sus estrategias y ajustar lo necesario. Vaya agregando nuevas prácticas a su plan de forma progresiva, sin prisas ni obsesiones, permitiéndose asimilar poco a poco las mejores opciones de vida.
No se dé por vencido: insista, persista y no desista hasta que el autocuidado se convierta en parte natural de su día a día. Comparta sus avances y experiencias con quienes lo rodean; el bienestar también se multiplica cuando se transmite.
Recuerde que los mayores beneficios pueden lograrse con decisiones simples, que no exigen demasiado tiempo ni esfuerzo. Solo necesita un poco de voluntad, disciplina, práctica y paciencia.
Nunca es tarde para empezar.
Nunca se es demasiado viejo para prevenir y practicar hábitos de autocuidado. No importa cuáles hayan sido sus antecedentes, las enfermedades que haya tenido o las que enfrente actualmente: si comienza a realizar pequeños cambios conscientes en su vida cotidiana, puede ayudarse a estar mejor.
Tome decisiones no solo para salvar su propia vida, sino también para agregarle vida a los años que aún le quedan.
"Cada vez que me abstengo de lo que no me conviene y elijo lo que más me aprovecha, estoy ayudando a que mi organismo funcione mejor y viva más sano con el paso del tiempo".
Comience hoy, sin excusas.
Empiece ahora. Evalúe sus comportamientos y conductas relacionados con su salud, su bienestar y su calidad de vida, tanto presente como futura. Manténgase fiel a sus principios, prioridades e ilusiones.
Esté sano o enfrentando una enfermedad, lo importante es que elija abrirse a esta conciencia y la use para su beneficio. Porque ser joven a los 90 es posible. Es una meta alcanzable si empezamos hoy. Y más que una excepción, debería ser la norma.
Libardo Gómez Arias Md. S.O. – Asesor en prevención de riesgos para la salud.
En Omnisalud, nos especializamos en ofrecer soluciones integrales en salud ocupacional. Con un equipo de expertos altamente capacitados y una cobertura nacional, garantizamos la seguridad y el bienestar de las empresas colombianas.
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